No miren arriba: Una sátira muy real

Todo el mundo está hablando de esta película, cuyo título original es Don’t look up. Algunos la vieron y no entienden el porqué de tanto alboroto. Otros la vimos y no paramos de reír, comentar y reflexionar, pues encontramos una caricaturesca pero muy real descripción de la realidad que vivimos en estos tiempos, donde la forma es más importante que el fondo, donde lo banal y digerible es más importante que lo profundo y trascendental y donde le hemos dado la espalda a la ciencia, ignorando que el mundo moderno no sería posible sin ella.

La historia inicia con Kate Dibiasky (Jennifer Laurence), aspirante a doctora en astronomía, quien descubre un nuevo cometa. Su profesor, el Dr. Randall Mindy (Leonardo DiCaprio), calcula que el cometa impactará la Tierra en seis meses y es lo suficientemente grande como para causar una extinción masiva, incluyendo a nuestra especie. Ambos tratan de informarle al mundo sobre el peligro pero a nadie parece importarle lo que dos científicos tienen que decir.

La película y la realidad nos muestran que le hemos dado la espalda a la ciencia, algo desconcertante y contradictorio pero es real al fin y al cabo. Vivimos en un mundo que depende totalmente de la ciencia y la tecnología para funcionar pero pocos parecen notarlo, y a quienes lo notan, no parece importarles. El método científico se basa en el escepticismo que solo da credibilidad al conocimiento obtenido a partir de la evidencia comprobable y verificable para todos mediante la experimentación, dejando a un lado la experiencia personal como fuente fiable de evidencia.

Gracias a la ciencia hoy tenemos las vacunas, el agua potable, los antibióticos y las medicinas que han permitido duplicar nuestra expectativa de vida en los últimos 140 años. También gracias a la ciencia tenemos el internet, los computadores y los teléfonos inteligentes desde donde los antivacunas expresan sus exóticas teorías conspirativas. Gracias a la ciencia tenemos satélites orbitando el globo terráqueo que alimentan de información en tiempo real al Sistema de Posicionamiento Global (GPS), el cual utilizan aviones, embarcaciones, geógrafos y hasta los terraplanistas que desean ubicarse y tomar la ruta más corta hacia su punto de destino. Gracias a la ciencia tenemos la técnica de edición genética CRISPR que permite modificar selectivamente los genes sin importar si estos pertenecen a un humano que no cree en la evolución biológica.

A la ciencia no le importan tus creencias ni tus ideologías. La ciencia simplemente está ahí mostrando la realidad tal y como es, sin filtros, según lo que indica la evidencia disponible y se corrige a sí misma en la medida en que se obtiene nueva evidencia que muestre un nuevo camino. Sin embargo, como lo vemos en la película y en el mundo real, hoy los hechos comprobados científicamente son degradados por las personas al mundo de las creencias y las interpretaciones personales, ignorando por completo las evidencias que lo soportan. Es así como vemos en esta cinta que la Presidenta y su incompetente hijo, en principio, no le dan la trascendencia al hecho, pues viene de unos científicos de universidad pública y tienen otras prioridades. Las personas en las redes sociales se dividen entre los que creen y los que no creen en el cometa, entre los que están con la Presidenta (y no miran arriba) y los que están en contra de ella y crean el movimiento #MirenArriba, igual que lo vimos con el Covid-19 o lo que vemos con el calentamiento global, por ejemplo. También afloran teorías conspirativas por doquier.

Cuando uno estudia un poco los sesgos cognitivos que influyen en nuestros procesos de decisión, entiende que el comportamiento tribal hace que los individuos tomen partido en cualquier asunto según el grupo con el que se sienten identificados, dejando a un lado el análisis racional y, nuevamente, las evidencias. Es así como un hecho real y científicamente probado como el calentamiento global causado por el uso de combustibles fósiles hoy se ha vuelto un asunto político y ha quedado encasillado como una bandera de la izquierda. Como hecho anecdótico que corrobora esta afirmación quiero contar que hace unos días subí una historia en mi cuenta de Instagram con la foto del libro que estoy leyendo, titulado ‘Cómo evitar un desastre climático’, de Bill Gates. Tres o cuatro horas después de la publicación me llamó un gran amigo quien en tono de alarma me preguntó si yo iba a votar a la presidencia por el candidato de la izquierda radical de mi país, Gustavo Petro. Yo no voy a votar por Petro y me parece desafortunado que la realidad del calentamiento global, que está avalada por el 97% de la comunidad científica global, para mi amigo y para millones de personas más, no es más que un invento de la izquierda y todo aquel que abogue por corregir el problema queda encasillado en esa ideología.

La superficialidad también se destaca en la película. Las personas muestran mucho más interés en la noticia de la ruptura sentimental de la estrella pop del momento que en el posible fin del mundo que muestran los científicos. Los periodistas presentan las noticias de manera light y en una escena la doctora Dibiaski se sale de casillas ante este comportamiento de los presentadores del programa de televisión frente a una notica tan seria y trascendental como el impacto de un cometa en la Tierra. Sin embargo, el público en vez de entrar en pánico o alarmarse por el hecho del seguro impacto (con 99,7% de probabilidad de ocurrencia), solo se dedica a viralizar memes con la imagen de la doctora enfurecida.

Esta escena me recordó un hecho ocurrido hace unos años. En noviembre de 2014 por primera vez en la historia de la humanidad una sonda construida por el hombre se posó con éxito encima de un cometa. Sin embargo, no fue ni la nave espacial Rosetta ni la la sonda Philae las que se robaron el protagonismo de la noticia, sino la camiseta que vestía el doctor Matt Taylor, Jefe Científico de la Agencia Espacial Europea, cuando daba unas declaraciones a la presa con los detalles de la exitosa misión. Resulta que su camiseta tenía un estampado con dibujos de mujeres con poca ropa y actitud sexy, lo cual fue suficiente para que el mundo ignorara una noticia transcendental y empezara una intensa polémica sobre el científico y su camiseta: que si era machista, que si era sexista, que si solo era excéntrico, que si fue descuidado, que los grupos de apoyo al científico, que los grupos de mujeres indignadas, que las feministas lo odiaban, que las mujeres inteligentes debían pronunciarse… en fin… ese es el mundo en el que vivimos y está muy bien retratado en esta excelente película cuyas dos horas y media de duración se disfrutan de principio a fin. La recomiendo al 100%.

8 comentarios sobre “No miren arriba: Una sátira muy real

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  1. Lo que más me causó impacto fue la forma como se politizo el problema, a tal punto que solo se le puso atención cuando estaba por estallar un escándalo alrededor de la vida sexual de la presidenta.

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  2. Buen día, era un seguidor de su página, leía cada artículo, que bueno saber que volvió nuevamente. Está película muestra una realidad de la vida, deja de importar lo que realmente debe preocuparnos y terminamos dándole importancia a aquello que no debe ser relevante. Admiración total por usted dr Alberto Mario.

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